El destino inmediato de Felipe Daniel Jorrat parecía ser el penal de Villa Urquiza, luego de que la Justicia ordenada su traslado, en el marco de la causa por la presunta usurpación de una finca en Los Pereyra. Sin embargo, otra mala noticia hizo zafar al ex dirigente de Atlético Tucumán de la cárcel. Debido a un cuadro de riesgo cardíaco, Jorrat fue alojado en un sanatorio de la capital, donde permanece internado con custodia policial. "Una vez que se restablezca, seguramente será llevado al lugar de detención que se disponga, salvo que se resuelva otra cosa en la causa. Mi cliente no está especulando con esta situación, y tampoco está buscando privilegios. Se trata de un problema de salud real, y la decisión de que fuera llevado a un centro médico es humana y lógica, porque se trata de una situación de riesgo para una persona", explicó el defensor del sospechoso, Manuel Pedernera.
Rubén Eduardo Ale, el otro imputado en el caso, también está internado en un sanatorio, pues sufre de hipertensión, diabetes, Mal de Parkinson y otras enfermedades. "Los médicos volvieron a revisarlo, y dispusieron que debe continuar allí. Su cuadro es el mismo, pero algunos síntomas se han agravado un poco", señaló Cergio Morfil, abogado del presidente de San Martín.
El fiscal Guillermo Herrera les imputó a Rubén Ale y a Jorrat el presunto liderazgo de una banda que habría ingresado el 1 de marzo a una finca de Los Pereyra. Allí, según la causa, habrían amenazado de muerte a varios trabajadores para usurpar la propiedad, apropiarse de la cosecha de soja y comercializar los granos en el mercado "negro".
El presidente "santo" y el ex dirigente "decano" están procesados bajo el régimen de prisión preventiva; y, según una acordada de la Corte Suprema, no pueden estar detenidos en arrestos comunes. Por ello, debían ser enviados a la cárcel.
Sin embargo, los respectivos defensores actuaron rápidamente y, sobre la base de los informes médicos, interpusieron recursos de hábeas corpus para evitar que se ponga en riesgo la salud de sus clientes. Rubén Ale, por ejemplo, está internado desde hace exactamente un mes en un sanatorio de calle Laprida al 500. Luego de permanecer varios días prófugo, el directivo "santo" ingresó al centro médico con un cuadro de hipertensión.
Jorrat, en cambio, fue arrestado el 11 de agosto, y desde ese día estaba alojado en la alcaidía de la Dirección de Investigaciones. Sin embargo, el martes se descompensó. "Sintió un fuerte dolor en el lado izquierdo del cuerpo, por lo que se solicitó asistencia. Los médicos oficiales realizaron estudios y constataron las enfermedades, que son de antigua data", indicó Pedernera. Sobre la base de ese informe, el letrado presentó un recurso de hábeas corpus ante el juez Juan Francisco Pisa a favor de su cliente. El letrado se basó, entre otras cosas, en el artículo 3º de la Ley Nº 23.098, que establece la aplicación de la norma para los casos en que se agrave ilegítimamente "la forma y las condiciones en que se cumple la privación de la libertad, sin perjuicio de las facultades propias del juez del proceso si lo hubiere".
El miércoles, poco después de las 22, Jorrat fue trasladado desde el calabozo hasta el sanatorio, situado en Barrio Norte. "Más allá de que esté privado de la libertad, presenta un problema coronario y cardíaco, de presión arterial, que fue constatado por los especialistas. Incluso, se manejó la posibilidad de que hubiese sufrido un infarto silente. Además, tiene dos efectivos al costado, por lo que no hay riesgo de fuga", señaló el abogado Pedernera.